La magia del campo – pausa consciente
- Faroah Páez Castillo
- 24 ago 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 7 sept 2025
El día se empezó a tornar gris y el viento susurró fuerte mientras agitaba las hojas de los árboles. Todo se fue oscureciendo gradualmente y fuí sintiendo como se subía lentamente el frío por mi cuerpo, me levanté del escritorio y fuí por un abrigo y unas medias para calentarme también los pies. Estaba trabajando en la inteperie, y pasé de estar en un clima cálido ligera de ropa a sentir un frío inmenso que me llevó a cubrirme.
Rodeada de árboles, pájaros, gallinas, saltamontes, escarabajos y muchos animalitos más, estábamos todos en calma hasta que empezó a diluviar, haciendo que cada uno paulatinamente saliera a encontrar refugio. Yo me quedé un rato resguardada, pero luego con la curiosidad y la complicidad de la naturaleza, el clima, el día, la hora (viernes, 4 de la tarde) me di cuenta que la vida me invitaba a la pausa, ya no podía trabajar más así quisiera puesto que debido a la lluvia se había ido la luz, lo único que podía hacer era disfrutar ese increíble momento, me puse un impermeable y salí al patio trasero de la parcela en la que vivo hace dos meses. Salí a mojarme, a embarrarme a descubrir el paisaje gris, a sumergirme en su encanto, no tuve que caminar mucho para encontrarme en mi lugar favorito: un pequeño bosque lleno de árboles de mandarina.
Me sumergí en él, caminé con calma, toqué los troncos de los árboles sintiendo toda su energía ancestral, comí de sus frutos color naranja que resaltaban bajo la lluvia, me sentí feliz tomándolos directamente de la planta, siendo parte de la abundancia de la madre tierra. Y ahí estaba yo, una mujer de 40 años, plena, disfrutando como niña, entregada al momento, recogiendo y comiendo los frutos de los árboles, agradeciendo esa pausa, agradeciendo esa tormenta que apagó la luz para iluminar toda la magia que habita a mi alrededor.
Este instante fue un regalo sin pretensión, una pausa consciente que brotó en medio de la tormenta. Si resonó contigo, acompáñame: comparto reflexiones íntimas sobre conectar con la abundancia, la tierra y el silencio que nutre el alma
La magia del campo – pausa consciente

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